Con intención.
Algunas cosas merecen su momento.
7:00 PM
Algunas cosas merecen su momento.
7:00 PM
Hay momentos que merecen ser dichos con calma.
Creo que este es uno de ellos.
No vengo a pedirte nada. Vengo a explicarte algo y, sobre todo, a respetar tu espacio.
Se siente extraño escribir algo así, pero también se siente correcto hacerlo a mi manera.
Me interesas. Esa es la verdad.
No estoy perdidamente enamorado de ti, y lo digo con honestidad. No porque no me importes, sino porque aún no te conozco lo suficiente para algo así.
Y justo ahí está lo que me mueve.
Eres un enigma para mí, y lejos de incomodarme, eso me despierta curiosidad. Me dan ganas de saber cómo piensas, qué sueñas, cómo ves la vida cuando nadie te está mirando.
Lo que despertó mi interés fue algo simple, pero profundo: te ganaste mi respeto y mi admiración. Veo en ti una forma de caminar la vida que se parece a la mía en lo importante: propósito, esfuerzo y decisión.
Me gusta imaginar cómo disfrutas a tus amigos, qué significa para ti un día tranquilo, cómo se ve la casa de tus sueños y qué futuro te estás construyendo.
No porque quiera respuestas ahora, sino porque quiero conocerte de verdad, sin versiones idealizadas.
Nuestros gustos no son idénticos —y eso también me gusta—. Compartimos cosas simples, otras completamente distintas, pero siento que coincidimos en algo esencial: valoramos nuestro espacio, a quienes queremos, y lo que construimos con intención.
Si algo me hizo detenerme fue verte elegir tu camino, moverte, apostar por ti, no quedarte donde es cómodo. por que salir de tu ciudad no es facil. Eso dice mucho de una persona.
Quiero que sepas algo más. Sin que cargue peso ni expectativa: has tenido un impacto positivo en mí. Me hiciste reflexionar, ser más consciente, querer hacer las cosas mejor.
Por eso esto no es una prisa. Ni una promesa. Ni una exigencia.
Es solo la intención sincera de conocerte con calma, dejar que las cosas se den si así tiene que ser.
Paso a paso. Con respeto. Y sin forzar nada.
Simplemente, Dunne… eso es lo que quiero descubrir con el tiempo.
Tu sonrisa más natural, esa que aparece sin esfuerzo y con un toque burlón. Tu risa fuerte, libre, sin miedo a ocupar espacio.
Pero también esa parte tuya que no siempre se muestra: la que no tiene que ser fuerte todo el tiempo, esa niña que aún existe, y la mujer que, con claridad, sabe lo que quiere y no se presta a juegos cuando se trata del amor.
Eso es lo que me gustaría conocer poco a poco.
Porque las cosas verdaderamente lindas —como las flores— no se forman en un solo día. Requieren paciencia, calma, cuidado, y un buen sentimiento detrás.
Pero también requieren intención. Saber por qué quieres cuidarlas, por qué quieres protegerlas, y por qué vale la pena verlas crecer hasta que, con el tiempo, florecen.
Así es como entiendo el amor. Como algo simple, pero profundamente consciente.
Y eso es lo que veo en ti: una gran flor, que merece tiempo, espacio y cuidado sincero.
Quizá te preguntes quién envía esto.
No es alguien que crea en gestos vacíos, ni en flores sin intención.
Es alguien que entiende que lo que vale la pena se cuida con tiempo y se ofrece con respeto.
Y que, cuando piensa en ti, no piensa en una idea, sino en la mujer que estás construyendo.
Por que las cosas faciles no valen la pena Srta. Podóloga.
Pd: Disculpa por no entregártelas el 14. A veces el tiempo se acomoda distinto a lo planeado. Espero que te gusten.
Esta carta estará disponible hasta el 27 de enero de 2027. Si algún día necesitas volver a leerla, hazlo con libertad.